Me han dedicado un post

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“El gallinero”, UJBM.

Fue escrito a inicios del 2017 pero recién vio la luz hace un par de días. Enterarme de su existencia ha sido una situación extraña pero halagadora. El autor tuvo varias oportunidades de que nos presentaran a lo largo de los años universitarios que compartimos y también después de ellos, sin embargo, eligió mantenerse al margen y escribirme cartas que nunca envió. Le resulté intimidante según sus propias palabras.

Hace unos meses publiqué un post explicando la razón de cada uno de mis tatuajes. Expuse que retomar la escritura de esas líneas abandonadas durante varios años me resultó un tanto doloroso porque mi vida había dado muchos giros. Lo mismo me pasó inicialmente con el post que inspiré, cuyo contenido me recuerda desde el título mi situación de casada en proceso de separación.

Me pasan muy seguido estas cosas. Tengo un día emocionalmente estable y de pronto la vida estira su brazo peludo intentando jalarme hacia atrás desde los crespos fucsias. Lo bonito es que ese “atrás” cada vez me retiene menos. Miro con amor el aprendizaje del día y salto el muro casi de manera inmediata. Hasta hace poco miraba estas señales con nostalgia, me detenía a darles todas las vueltas posibles, buscaba incluso soluciones y tardaba días en decidir si ya era un buen momento para levantar la primera pierna o si todavía. Ahora siento que señales como esta vienen de un lugar lleno de amor y autoconocimiento. Han perdido el poder de generarme ansiedad.

Mi admirador se aventuró a hablarme de la existencia de su texto en una conversación que fluyó a partir del horóscopo personalizado que publiqué en mis historias de Instagram hace pocos días. Me sorprendió su atrevimiento. Me aclaró además, muy respetuosamente, que no tenía intenciones de gileo. Que lo suyo había sido algo más bien platónico. Que saber de mi felicidad a través de las publicaciones previas a mi boda le había dado fuerzas incluso para no desistir en sus responsabilidades académicas.

Siempre he sido yo la que escribe textos inspirándose en otros, ser la musa inspiradora de alguien me resulta revolucionario.

La verdad es que mi vida, como la de todos, dista mucho de ser perfecta. Pero entiendo que uno a través de sus redes intenta siempre mostrar su mejor ángulo. Yo he dejado de hacerlo hace ya algún tiempo. Cuando tengo un buen día, lo celebro. Cuando tengo un mal día, traigo carita de culo. Cuando llega a mi vida un gran aprendizaje, lo comparto. He decidido mostrarme como el ser humano que a tantos les da miedo ser porque descubrí que aceptar mi vulnerabilidad y escribir sobre ella me fortalece.

No sé si aún tengo la capacidad de inspirarte, David. Ya no soy tan lejana y misteriosa ni llevo todos los días Converse. La entrega oportuna de tu texto me ha permitido detenerme a escribir esta reflexión con conclusiones a las que no podría haber llegado en ningún otro momento de mi vida. Te lo agradezco sinceramente.


Lee el post que inspiré publicado en el blog ‘a tu mamá también le gustaría esto’ desde aquí.

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