Archivo de la etiqueta: lima

Lima, sus baches y mis náuseas

Foto: elcomercio.pe

Foto: elcomercio.pe

De lunes a viernes voy al trabajo en tren, luego en bus. Parada con mi libro abierto en la mano me siento en una cápsula donde no se filtran los empujones, ni las quejas de la gente empujada, ni la música de algunos salvajes que insisten en ignorar la salud auditiva del prójimo. Pensé, feliz, que había superado mi problema de náuseas al leer en los carros hasta que subí a un taxi esta mañana. Mientras más alejado estás de los lugares “fichos” de Lima, las pistas son menos transitables gracias a la imprudencia de conductores/peatones y al dinero que los alcaldes distritales se meten al bolsillo en vez hacer vías decentes. Excepto Castañeda y su gente pues, ellos encontraron la fórmula perfecta para meter la rata y ser reelegidos porque también hacen obras.

La Reforma del Transporte debió iniciar desde abajo: parchando huecos, modernizando semáforos, planteando que en las escuelas se vuelva a enseñar Educación Vial, por ejemplo, ese cursito tan aburrido como necesario para convivir en armonía. (El tema de los métodos educativos es un océano aparte.)

Ay, mi Lima cielo panza de burro, todavía estamos en pañales.

Anuncios
Etiquetado , , , , , , , , , ,

¿Odias al mundo porque te eligieron miembro de mesa? Léete esta

jne

Fui presidenta de mesa a los 22 años en la primera y segunda vuelta presidencial. Fue maratónico, mal remunerado (es decir, remunerado con caramelitos de limón), agotador al mango. A cada lado tenía a una amable señora que casi me triplicaba la edad. Ambas respetaron mi labor y me dieron el soporte que necesitaba para organizar bien la mesa y el día. Fuimos las primeras en salir del colegio. Me ayudaron mucho los consejos de mamá que también ha tenido oportunidad de presidir una mesa de votación.

No huyas de tus responsabilidades, no satanices la experiencia. ¿Perderás un domingo de marmoteo? Verdad. ¿Deberían “agradecer” el sacrificio dominical con dinero? Puede ser. Pero recuerda: para que puedas votar en las próximas elecciones, tres personas cuyo tiempo es tan valioso como el tuyo y cuya familia es tan importante como la tuya se tendrán que levantar muy temprano y llegarán tarde a casa por contar los votos que definirán el futuro de la ciudad en la que vives.

Alguien tiene que hacerlo, ¿no? Ojalá no sean solo quienes no puedan pagar la multa.

Etiquetado , , , ,

Yo también fui acosada en un bus

Imagen

Un Metropolitano exclusivo para mujeres sería como restringir la venta de alcohol para disminuir los accidentes de tránsito provocados por borrachos, no se acabaría ni remotamente con el problema. ¿Saben cómo podríamos cambiar esta situación? Incinerando a los acosadores callejeros y a aquellos enfermos que disfrutan sobándose contra mujeres desconocidas, indefensas en su mayoría.

Esto es algo que nunca he contado. Estudié toda la secundaria en el Cercado de Lima y pasaba una hora en bus entre la ida y vuelta a casa. Sin contar las veces en que los cobradores me cerraban la puerta en la cara porque mi pasaje solo valía la mitad de lo que pagaban las personas adultas (lean este informe de Infos.pe en el que explican por qué quienes conducen un bus en Lima son llamados “los guerreros del centavo”), sufrí el mismo maltrato sexual del que seguramente ninguna peruana se escapa. Si comía un churro mientras esperaba el carro, desde la ventana algún pervertido me hacía muecas obscenas. Fui manoseada en varias ocasiones hasta que mi madre me enseño a sujetarme de la baranda con el codo rígido hacia atrás, dejando un poco de aire entre mi cuerpo y el de cualquier persona que se pusiera a mi lado (o atrás). También me tuvo que enseñar con el ejemplo a no quedarme callada, a gritar y mentar la madre si alguien quería pasarse de listo conmigo. Es que las niñas por naturaleza se avergüenzan de denunciar a sus acosadores… es como si se sintieran un poco culpables, lo sé porque me ha sucedido. También hay un tema de inocencia en las mujeres menores, de desconocimiento frente la maldad que hay en las acciones de algunos hombres.

Me veo con 13 años, sentada en la parte interior de un asiento compartido al lado de un hombre con un abrigo largo y oscuro. Se acaba de sentar. No hay nadie parado a su lado pero lo habrá en algunos minutos. El hombre saca su miembro y empieza a masturbarse mirando de reojo a la adolescente que era yo y no entendía nada de lo que estaba sucediendo. Recuerdo lo incómoda que me sentía, el deseo creciente de cerrar los ojos y estar ya en casa a salvo. El carro se llena pero nadie parece darse cuenta de lo que está ocurriendo. Los minutos pasan lento. Me tomó más de la mitad del camino darme cuenta de la situación en la que me encontraba y muchos otros minutos reunir el valor para salir atolodradamente empujando las piernas del enfermo a esperar mi paradero al lado de la baranda de la puerta, avergonzada y disminuida.

Sigue leyendo

Etiquetado , , ,
Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: